sábado, 4 de junio de 2011

Parla (España)

Ser consciente de que "pase lo que pase, nunca pasa nada".

No temer la derrota ni renegar de la adversidad.

No deleitarse en el cielo ni autocompadecerse en el infierno...

No siempre es sencillo recordarlo, pero hacerlo despeja el más negro horizonte.

Ser, no querer ser.

3 comentarios:

  1. Dichoso el consciente de que un insignificante episodio puede cambiar irremisiblemente el rumbo establecido.

    Sensato el que teme la derrota y se guarda concienzudamente de ella.

    Visionario quién, renegando de la adversidad, sólo se promete un porvenir amable, trazando así su viaje con el alma esperanzada.

    Justo el que tras llegar al merecido nirvana, se abandona al embeleso ansiado. Juicioso quién lamenta su suerte al ver como se aproxima Caronte.

    De ningún modo el horizonte es umbroso, tal vez sólo alcanzas a ver el atrezo de la cercana tormenta. Fija rumbo al horizonte claro y despeja las opacidades de tu sinuosa travesía.

    Ser siempre, siempre ser.

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  2. No hay más rumbo que el de los valientes.

    No hay sensatez entre los miserables.

    No hay mayor ciego que el hombre con afán de Struthio camelus rumbo al centro de su jindama.

    No hay justicia sino paz en la contemplación.

    No hay consuelo ni juicio entre las almas del barquero.

    No hay oscuridad perpetua sino para desdichados, insensatos, timoratos, injustos, decrépitos, … ignorantes.

    Ser, no querer ser.

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