Pisaban sus dominios mientras dormìa. Al despertar, los lìmites de su territorio estaban salpicados de extraños. Atemorizada, mostró sus dientes, y fue atrapada.
La encerraron y decoloraron su piel para que pasara inadvertida. Su rebelde color negro se negaba a desaparecer, y mostraba un aspecto arlequinado. El tiempo ha ido atigrando su piel, pero quien mira sus ojos a través de las rejas, aùn reconoce a la pantera
No hay comentarios:
Publicar un comentario